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 		<title><![CDATA[Mi Gato. Relatos]]></title>
 		<description><![CDATA[art&iacute;culos]]></description>
 		<link>http://www.migato.es/relatos/</link>
 		<copyright><![CDATA[Copyright Mi Gato. Relatos]]></copyright>
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			<title><![CDATA[Mindy, una gatita especial]]></title>
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				<![CDATA[
				Alma. México
<p>Mi novio y yo nos acabábamos de mudar. Los dos acordamos que en cuanto estuviéramos bien instalados en la nueva casa, adoptaríamos un gatito. Un familiar nos puso en contacto con una persona que trabajaba en un centro de adopción de mascotas, la cual quedó de hablarnos. Mi novio y yo estábamos muy ilusionados con la idea de tener un gatito, hacía casi cinco años que no teníamos una mascota.</p>

<p>Los días pasaron y no recibíamos ninguna llamada. Yo era la más triste, mi novio me decía: “Te prometí que ibas a tener un gato, y lo tendrás”, pero poco me consolaban sus palabras. Fue así como uno de tantos días, buscando en internet, di con un centro de adopción de mascotas.</p>
<p>Mi novio y yo no conocíamos muy bien la ciudad, pero nuestro deseo de tener un gato era tan grande que al día siguiente nos aventuramos a buscar el lugar. Era miércoles por la mañana, estábamos supernerviosos y emocionados.</p>
<p>Llegamos al lugar y nos atendió una señora muy amable. Le dijimos que queríamos un gato no mayor de un año de edad, y ella nos dijo que tenía uno siamés de dos meses, que si lo queríamos. Dijimos que sí, sin pensarlo. Solo había un detalle: no lo tenían en ese momento, ya que en el centro tenían solo perros, sino que el gatito estaba en un albergue que pertenecía al mismo centro. La señora nos dijo que el viernes de esa misma semana nos llamaría para confirmar.</p>
<p>Llegó el viernes, casi no pude dormir de la emoción, pero el destino nos tenía guardada una sorpresa. Ese mismo día, después de desayunar, mi novio se puso a lavar los trastes y yo me quedé viendo la tele. Después subí las escaleras buscando un trapo que dejé en la recámara, y fue ahí cuando escuché el maullido de un gato. Me asomé por la ventana, pero no lo vi.</p>
<p>Bajé corriendo las escaleras y mi novio salió corriendo de la casa. Yo me asusté y le pregunté: “¿Te pasó algo”? No me respondió y entró apresurado a la casa con un pequeño gatito en brazos. Era blanco como la nieve, de ojitos azules. Nos dimos cuenta de que era hembra. Yo le dije a mi novio: “Adoptémosla”. Enseguida fue a comprarle su alimento, arenero y todo lo necesario para ella. Le dimos un poco de leche y croquetas y enseguida la llevamos al veterinario. Nos dio medicina para desparasitarla. Obviamente ya no adoptaríamos al gatito siamés.</p>
<p>Con los días nos dimos cuenta de que no reaccionaba a ninguna clase de ruido, fuera suave o fuerte: Mindy no podía escuchar. Pero eso no fue un impedimento para ella, ya que corre y juega como cualquier otro gatito (tiene mes y medio) y es la gatita más cariñosa que pueda haber. Duerme con nosotros, le gusta ver la televisión, ronronea cada vez que le acariciamos la cabecita. En fin, qué más puedo decir, es lo mejor que nos ha pasado. Pienso que es un regalo de Dios, y estoy muy feliz y agradecida de que la encontráramos ese viernes por la mañana.</p>

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			<pubDate>Sun, 20 May 2012 03:40:15 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/mindy-una-gatita-especial/</link>
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			<title><![CDATA[Lucky y la Fiesta de los Animales (Bogotá, 1970)]]></title>
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				<![CDATA[
				David Ramírez. Colombia
<p>Lucky llegó a la casa en 1969. Desde siempre habíamos tenido algún animal: ya nos acompañaban Cuca y Cuqui, perritas entre pequinés y pomerania con algo de criollo en la sangre. Pero yo ansiaba tener un gato.</p>

<p><img src="imatges/fiestaanimales.jpg" class="relats-esq" alt="La Fiesta de los Animales" />A pesar de que a mi papá parecían no gustarle los gatos, fue él quien un día apareció con el pequeño minino gris de raza callejera que nos cambiaría la vida. Todo en adelante giraría alrededor de Lucky, y yo llegaría incluso al extremo de llevarlo metido en la maleta al colegio. Creo que fue la única vez que me hicieron ir a la oficina de la temible Rectora, quien de la manera más cariñosa me dijo que el gato debería quedarse en casa la próxima vez.</p>
<p>Cuando Lucky cumplió un año, se me ocurriría pedir a mis papás algo inocente y a la vez insólito. Quería por supuesto hacerle su fiesta, y nada más lógico que invitar a todos los animales de los familiares y amigos a que "partieran el ponqué". No me explico cómo ellos aceptaron, aunque creo que fue para compensar la cancelada celebración de un año antes, en que el tío Jaime Molina falleció en la víspera de mi cumpleaños.</p>
<p>Lo cierto es que se organizó la fiesta, y aunque esperaba la venida de hasta Minina, la gata de mis tías (que no asistió, con sus debidas excusas), sí llegó una buena cantidad de perros. Las tías llegarían con Katia, las primas con Pilín, mi tía Beatriz con Bobby, y había hasta un dálmata cuyo nombre no recuerdo.</p>
<p>Por supuesto, el felino homenajeado salió despavorido, y me acuerdo muy bien de lo enfadado que yo estaba porque tras una larga búsqueda lo hallamos escondido en el fondo del armario detrás de todos los cajones. Lucky se agarraba de patas y manos para no dejarse sacar de allá, en ello le iba la vida.</p>
<p><img src="imatges/lucky.jpg" class="relats-dre" alt="Lucky" />La fiesta no duró mucho que digamos: no tardaron en agarrarse a mordiscos algunos perros por los favores de alguna perra, así que con mucho pesar vimos como varios de nuestros invitados se iban mucho antes de lo esperado.</p>
<p>Esta es quizás la primera de muchas anécdotas que no solo Lucky sino incontables animales que le siguieron nos harían vivir a lo largo de nuestra niñez y juventud. Poco después de la Fiesta de los Animales se publicaría el periódico familiar <em>Los Tigrillos</em>, que se encargaría de documentar minuciosamente cada movimiento no solo del gato, sino de cada perro, pescado, gallina, conejo, tortuga y demás que pasaron por nuestra casa. Historias que aún se conservan en mi archivo.</p>
<p><em>Foto 1: En la foto oficial de la fiesta podemos apreciar el patio de la casa del Chicó, que aún estaba a medio terminar en esa época. El señor Alfonso, amigo de la familia, nos haría la pose simpática en cuatro patas, mientras cada cual agarraba lo mejor posible a su animal. Claudia se balanceaba rauda en el columpio, rozando las cabezas de los que estaban pendientes de la Instamatic.</em></p>
<p><em>Foto 2: Uno de los pocos recuerdos que hay del protagonista. Que en realidad tenía dos nombres y dos apellidos (como se volvería regla): Lucky Smart Pepe Grillo.</em></p>

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			<pubDate>Thu, 10 May 2012 03:09:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/lucky-y-la-fiesta-de-los-animales-bogota-1970/</link>
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			<title><![CDATA[Me llamo Duquesa y esta es mi historia]]></title>
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				<![CDATA[
				<p>Estuve muy sola, en lo más negro de algún bosque invernal, donde aullaba como los lobos porque no sabía llorar. Donde no es posible pensar encontrar la salida, pero mi destino encerraba la llave de un verdadero hogar, lleno de amor.</p>

<p><img src="imatges/chibilara-1.jpg" class="relats-esq" alt="Duquesa" />Mi vida transcurría tranquila en el hogar en que nací, al lado de mis hermanos y de mi mamá gata que me quería mucho. Un día vino gente y nos estuvieron mirando y acariciando, y yo me sentía feliz. Cuando se fueron noté que faltaban mi dos hermanos. En silencio mi madre los buscó por todas partes; la noté nerviosa y acongojada, ya que solo le quedaba yo.</p>
<p>Me estuvo limpiando toda la noche. No paraba de quererme, como sabiendo que en cualquier momento se me llevarían también a mí. Así estuvimos un tiempo, o unos días, ya que no sé cómo se mide el tiempo; empecé a investigar la casa que por derecho era mía, me gustaba... ¡Uy, me cogen unas manitas! Y oigo que alguien dice: "¡Qué haces aquí, pequeña, casi te piso!" Y me llevaron con mi mamá.</p>
<p>A todo esto mi mamá ya estaba muy recuperada, y yo me sentía feliz de saberme con ella, pero sin olvidar que mis hermanos ya no estaban con nosotros. Empezaron a venir a acariciarme mucho. La verdad es que yo era tan pequeña... Les gustaba verme y cogerme las pezuñas tan chiquitas.</p>
<p><img src="imatges/chibilara-2.jpg" class="relats-dre" alt="Duquesa" />Pero un día me cambió la vida. Sin darme tiempo a nada me cogieron y estuve mucho rato en esos brazos que tanto conocía y a los que quería tanto, igual que ellos a mí... Empecé a ponerme nerviosa, ya que nunca había estado lejos de mi mamá. De pronto sentí frío y miedo. Estaba en un sitio donde había árboles y mucho césped... ¡Oh, qué bien olía! Me bajaron para que corriera un poco y me quedé allí, sin moverme, esperando a que las manitas volvieran a cogerme.</p>
<p>Ya no me fui nunca; solo de noche, cuando todo era silencio, para buscar comida. Cuando tenía hambre era desolador, ya que nunca había casi nada a mi alcance. Empecé a aprender a acercarme a las personas que me traían algo cuando se acordaban de mí, y yo contentísima se lo agradecía porque así no tenía que irme (¿y si vinieran las manitas y no me encontraban?).</p>
<p>Os fui fiel, os quise y os esperé toda la vida. Pasé mucho frío, mucho calor, mucho miedo, y tanta hambre que el estómago se me quedaba pegado, pero yo os seguí esperando... Si no hubiera venido aquella chica que me vio abandonada y con mis tres gatitos recién nacidos, que se preocupó de mí y me busco un hogar para mí y mis gatines... Pero yo te seguiría esperando...</p>
<p><img src="imatges/chibilara-3.jpg" class="relats-esq" alt="Duquesa y sus hijos" />La foto de la izquierda es del día en que vinieron a buscar a mis pequeños para llevárselos a cada uno a su hogar. A mí me prepararon, me hicieron pruebas analíticas y test de enfermedades, me pusieron vacunas y me retiraron la leche para poder viajar, y con mi cartilla, siendo ya alguien importante, me puse en camino hacia mi nuevo hogar.</p>
<p>No le hagas a nadie más lo que me hiciste a mí. Fui una gatita abandonada que nunca se dio cuenta de la verdad, que no me querías; ahora lo sé porque he conocido el verdadero amor. Es el respeto hacia mí, es cuidarme y alimentarme; yo sí tengo por fin a mi mamá. Tú no eres buena persona; no te escondas para que nadie sepa lo que haces, ya que de ti nunca te podrás esconder y eso tiene que ser un martirio. A mí me daría mucha pena ser como tú, la conciencia no me dejaría ni dormir.</p>
<p>Hoy sé que estuve tres años allí sola. Nos lo dijo el veterinario, que tenía más o menos tres años y unos meses. Ante todo quiero agradecer a Thais (la mamá de una gatita que se llama Chispa, amiga de mi Chibi y Lara) que me sacara de aquel infierno, y a mi mamá de acogida que me cuidara y me preparara para venir a mi hogar, de Madrid a Barcelona, donde ahora vivo feliz con Chibi y Lara. Os quiero. Esta es mi historia, mi verdad.</p>
<p>Aquí debajo podéis ver fotos de lo feliz que soy con mi familia gatuna desde que llegué a mi nueva casa.</p>


<img src="imatges/chibilara-4.jpg" alt="Duquesa" />
<img src="imatges/chibilara-5.jpg" alt="Duquesa" />


<img src="imatges/chibilara-6.jpg" alt="Duquesa" />
<img src="imatges/chibilara-7.jpg" alt="Duquesa" />



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			<pubDate>Tue, 01 May 2012 02:02:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/me-llamo-duquesa-y-esta-es-mi-historia/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Gipsy, una amiga para Gsutu]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Belkys. Venezuela
<p>Después de adoptar a mi primer gatito <a href="http://www.migato.com/relatos/general/el-gato-mas-afortunado-del-mundo/" title="Historia de Gsutu">(Gsutu)</a> hace aproximadamente medio año, comprendí que necesitaba un/a compañerito/a para jugar y no estar tan solo, así que tras mucho pensarlo decidí acudir a APROA (Asociación Pro-Defensa de los Animales).</p>

<p><img src="/relatos/imatges/gipsy-300.jpg" class="relats-esq" alt="Gipsy" />Allí me encontré con una hermosa gatita de un mes de nacida, color naranja. A pesar de que estaba sucia, llena de pulgas y con ojos llorosos (se veía enferma) me enamoré inmediatamente de ella. La adopté, la llevé al veterinario y me dijeron que la enfermedad que tenía era contagiosa, así que tuve que tenerla aislada y en tratamiento por una semana... A los tres días ya se veía mejor, así que se la presenté a Gsutu y desde ese momento son inseparables. ¡Hoy en día Gipsy está sana!</p>
<p>Ha sido una bendición tener dos gatitos. Se quieren mucho, juegan juntos, se acicalan el uno al otro, a veces juegan rudo, pero al instante están otra vez felices. De verdad considero que es mejor tener dos gatos en vez de uno, lo recomiendo 100%.</p>

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			<pubDate>Fri, 20 Apr 2012 00:31:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/gipsy-una-amiga-para-gsutu/</link>
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			<title><![CDATA[Mi Shandell de Popoiash]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Daiana. Buenos Aires
<p>Nunca había tenido mascotas, solo un perro cuando chica, pero lo cuidaba mi madre. El domingo 13 de diciembre de 2009, un día calurosísimo en Buenos Aires, previo a las fiestas navideñas, habíamos salido con mi novio Adrián a comprar algo para almorzar y en el silencio del día domingo nos llamó la atención el maullido estridente de un gatito.</p>

<p><img src="http://www.migato.com/relatos/imatges/didi-shandell-300.jpg" class="relats-esq" alt="Shandell" width="300" height="234" />No sabíamos de dónde provenía. Hasta que lo vimos: medía poco menos que 30 cm y lloraba de hambre detrás de la cortina metálica de un local cerrado. Ni Adrián ni yo jamás habíamos tenido un gatito y nos daba miedo acercarnos. Finalmente, ante la negativa de Adrián, nos fuimos del lugar y mientras almorzábamos, yo sentía dentro de mí que tenía que volver a buscarlo.</p>
<p>Con la excusa de llevarle un poco de leche y comida (nada más), lo convencí de que me acompañara a ver al gatito y a deshacer las tres cuadras que me separaban de él y accedió. Le pusimos la comida y salió a comer. Luego volvimos a casa sin hablar una palabra. Yo sentía el pecho apretado y la necesidad de traerlo a casa. Adrián lo entendió y me dijo que si me hacía bien, perfecto, que lo traiga.</p>
<p><img src="http://www.migato.com/relatos/imatges/didi-shandell-300-2.jpg" class="relats-dre" alt="Shandell" width="200" height="236" />Cuando llegamos el gatito ya no estaba y el plato de comida se lo estaban terminando un par de perros callejeros. Pensé: se lo llevó otra persona o se lo comieron los perros y se estaban terminando el postre. Pero de pronto maulló cuando nos vio, se había escondido detrás de la persiana metálica del local de al lado, la bulonera del barrio. No quería salir, estuvimos un buen rato tratando de sacarlo sin conseguirlo.</p>
<p>De pronto estacionó el coche el dueño del local, el bulonero, lo conocíamos de comprarle algunas veces. Se sorprendió de vernos un domingo en la puerta cerrada de su local y nos contó fríamente que habían dejado el viernes una caja con un montón de gatos en el portón de la carpintería de al lado y por lo que veía era el único que se había salvado de los perros callejeros. Como tenía que entrar a su local a buscar algo que se había olvidado, abrió y sacó el gato. Nos explicó cómo agarrarlo, agradecimos y nos fuimos a casa con el gatito en brazos. En los brazos de Adrián mejor dicho, porque yo no me animaba ni a tocarlo, me daba mucha impresión, sus huesitos tan chiquititos, todo flaquito, un tigrecito...</p>
<p><img src="http://www.migato.com/relatos/imatges/didi-shandell-300-3.jpg" class="relats-esq" alt="Shandell" width="300" height="225" />Hoy ya hace más de dos años que es nuestra compañia, no nos separamos de él ni en vacaciones; el año pasado fuimos al sur en avión y nos llevamos a Shandell. No lo podíamos dejar, ¿con quién? ¿Quién le iba a dar nuestro cariño aparte de comida y agua? Está todo el día con nosotros que trabajamos juntos y en casa. Duerme con nosotros, está siempre limpio y perfumado de nuestras cosas, duerme en el placard, en mi silla, en mi cama. Donde estoy, está Shandell. Estoy feliz de haberlo conocido y de tenerlo conmigo, es mi compañia, lo adoro.</p>
<p>Me hice experta en gatos durante estos años, y hablando con Adrián en nuestras conversaciones no nos imaginamos la vida sin Shandell o sin gatos alrededor nuestro...  La buena energía de Shandell inundó nuestra casa y nuestras vidas, colmándolas para siempre de felicidad.</p>

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			<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 23:02:13 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/mi-shandell-de-popoiash/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Mi Ruliña]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Anuska
<p>¡Hola! Soy Anuska, de Galicia, y esta es mi historia. Buscando, buscando un gato recorrí protectoras de mi entorno y de fuera de él. Un día, por casualidad, hablo con una vecina de mi pueblo y me dice que un amigo de ella tiene gatitos pequeños y que cuando los destete puede traerme uno. El gato no llegaba; pasaron meses pero no aparecia...</p>

<p>Pero un día del mes de julio mi vecina llega con una gatita de mes y medio. Instintivamente me agaché y abrí los brazos. Ella no dudó un solo momento y vino directa hacia mí; decidió que yo sería su amiga... Yo correspondí y cuido esa amistad cada día. Así llevamos ya ocho meses.</p>
<p>La llamé Rula por el lado cariñoso que en Galicia tiene esa palabra con gente muy cercana a mí. Es mi compañera, así que es mi Ruliña. En consecuencia, desde ese día vamos juntas a todas partes, compartimos confidencias, juegos, mimos, enfados, dolencias, cama... En fin, es mi compañera, con la que tengo una relación leal, cariñosa y tranquila que se mide por el vínculo entre ambas.</p>

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			<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 19:50:59 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/mi-rulina/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Ágata escribe]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Eli
<p>Hola, soy Lola; bueno, ahora me llaman Ágata. Ya llevo dos meses con mis nuevos papis y aunque los primeros días estaba un poco asustada y cuando me sacaban de mi habitación me volvía corriendo a refugiar allí, ahora no me da miedo nada y campo por toda la casa tan feliz.</p>

<p><img src="http://www.migato.com/relatos/imatges/eli-agata-nou.jpg" class="relats-esq" alt="Ágata" height="225" width="300" />Una de las cosas que más me gustan es hacer rabiar a mi gati-hermano Pelayo y pelearme con él. A veces solo son juegos, pero nos ponemos tan brutitos que parecen peleas de verdad y mis papis nos chistan para que nos separemos. Él es más grande que yo y tienen miedo de que me pueda hacer daño, pero yo sé defenderme muy bien y nunca salgo perdiendo; al contrario, siempre le gano, y luego hacemos las paces y nos ponemos a dormir juntos, uno al lado del otro o abrazados.</p>
<p>Tengo también una gati-hermana que se llama Mimosa, pero con ella no me meto, no porque le tenga miedo (somos del mismo tamaño), sino porque ella es la mayor y le debo un respeto. Además me ha dicho que no le gustan las peleas, que ella solo quiere jugar, así que yo la respeto. Me gusta dormir al lado de ella también, sobre todo a la hora de la siesta, o los tres juntos en la misma cama, aunque a veces me pongo encima de mi mami porque sé que a ella le encanta. Otra cosa que me gusta mucho son los mimos, que me acaricien y me den besitos y hasta me dejo coger si me pillan en buen momento.</p>
<p>Hace unos diez días han traído a casa a otra gatita a la que llaman Dama. Estaba en la calle y debe de estar un poco malita, porque la tienen en la habitación donde estuve yo al principio (que es como una enfermería de gatos) y veo que están muy pendientes de ella y que mi mami siempre está mirando cómo hace la caquita (qué raros son los humanos a veces).</p>
<p>No sé si luego va a ser gati-hermana o se irá a otra casa, pero por si acaso yo le gruño para que sepa quién manda aquí. Eso lo hago cuando ponen una especie de reja en la puerta para que no entremos a esa habitación, pero nos podemos ver y oler. Es muy grande y tengo que asustarla un poco por si acaso se queda para siempre; lo que pasa es que no se asusta nunca aunque le gruño y Pelayo me ayuda bufándole.</p>
<p>Es muy tranquila y mis papis dicen que es un cielo de gata; sin embargo a mí me dicen que soy un terremoto, pero es que yo soy cachorra aún y tengo mucha energía. Como muchísimo pero corro y juego mucho también, así que no me pongo gorda. Dicen que soy muy guapa y debe de ser verdad, porque me hacen muchas fotos. También se ríen mucho con las cosas que hago, aunque no entiendo por qué, ya que solo hago cosas de gatos, pero a ellos les da mucha risa.</p>
<p>La verdad es que estoy contenta con mi nueva familia y prometo portarme bien con Dama cuando nos dejen estar juntos.</p>
<p>Hasta otro día.</p>

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			<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 19:35:03 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/los-gatos-de-eli/agata-escribe/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Triste historia con final feliz]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Gemma
<p>A mi ahora gata Nini la abandonaron muy pequeña –apenas tendría un mes–, y junto a ella a su hermanito. No es una gata de raza, es una romana a rayas como tantos gatos que se ven por las calles. No sé por cuánto tiempo vagaron solos y hambrientos, una semana quizás; el caso es que cuando los encontró mi padre no pudo evitar sentir una pena inmensa por ellos, ya eran pura piel y hueso con una cabeza enorme.</p>

<p>Mi padre dice que jamás había visto a unos gatitos en tan mal estado de desnutrición. Se los llevó con él y les dio de comer y beber. Nini comió y bebió, pero su hermano prefirió echarse a dormir en la manta que les preparó mi padre. Nini comió mucho y se echó junto a su hermano a dormir, pero por la mañana solo ella despertó. Su hermano murió esa noche y ella seguía echada junto a él.</p>
<p>Así que se quedó sola, o eso creyó ella, ya que, como podéis adivinar, mi padre se la quedó. Lo que no esperaba Nini es que la perra que también teníamos la iba a adoptar e iba a ser su mamá. A la perra también la habían abandonado cuando era pequeña y la habíamos adoptado también.</p>
<p>La perra dormía y comía con Nini, e incluso, como mamá adoptiva, se encargaba de su aseo. Si algún perro intentaba acercarse a Nini, la perra, que era de gran tamaño, se la ponía entre las patas y gruñia. Cuidó muy bien de ella.</p>
<p>Pero la naturaleza curiosa de Nini le jugó una mala pasada. Un día se escapó a una nave vecina y se quedó allí encerrada, con tan mala suerte que esa noche robaron allí. Se ve que se acercó a los ladrones, que la cogieron y la lanzaron contra una pared, con la consecuencia de una rotura de fémur, pelvis y cadera.</p>
<p>Cuando la encontraron mal herida llamaron a mi padre, que en brazos la trajo a casa. Lo peor es que no podía ni caminar. Si necesitaba orinar o defecar maullaba para que a brazos la llevasen a la arena, y cuando terminaba volvía a maullar para que la devolvieran a su mantita.</p>
<p>Tres operaciones necesitó, tres meses sin poder caminar. Fijadores, hierros, una reconstrucción de pata y cadera... Mucho dolor. Desde aquel día no le gusta que una persona de pie la coja en brazos, y se echa a temblar. Sin embargo, cuando estas sentado sí que te lo permite. Mucho dolor y sufrimiento en sus solo siete meses de vida.</p>
<p>Pero el tiempo pasó y poco a poco se le curaron las heridas y volvió a caminar al cabo de una lenta recuperación. Hoy en día es una gatita feliz y bien cuidada. La única secuela física es que no se puede sentar como un gato normal y se le queda la pata estirada. Y lo mismo para hacer sus necesidades, ya que un hierro le cruza la pata para mantenérsela unida a la cadera.</p>
<p>Hay gente muy mala capaz de abandonar y herir a un pobre animal que solo da cariño y no pide más que una caricia para ser feliz. </p>
<p>Gracias por leerme. Saludos.</p>

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			</description>
			<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 18:58:26 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/triste-historia-con-final-feliz/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Merlín]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Eli
<p>Bueno, Merlín es, cómo decirlo, un gatazo fuerte, duro, grandote y el gato dominante del camping. Donde él está no puede haber otro gato que no haya aceptado, y no los acepta. Solo aceptó a Pelayo, al que aseó en cuanto lo pusimos a su lado. Creo que se sentía como su papá.</p>

<p><img src="imatges/eli-merlin-300.jpg" class="relats-esq" alt="Merlín" />Merlín se llevaba muy bien con Lady y a ella le encantaba sentirse acompañada de él, se sentía como protegida; cuando salía fuera se ponía siempre a su lado, y cuando Merlín entraba a casa a comer, ella salía a recibirle y se quedaba a su lado.</p>
<p>Merlín tiene algo más de tres años, es negativo a las pruebas y le tenemos vacunado. Es muy cariñoso y tierno con nosotros. Maúlla muy bajito. Le encanta que le cepille y le acaricie. Busca siempre nuestras caricias y en cuanto te sientas se te sube encima. No le gusta estar solo, pero tampoco le gusta sentirse encerrado, por lo que no nos planteamos traerle a casa. Se recorre el monte entero, es puro músculo y así es feliz.</p>
<p>Es también rubio como Pelayo, pero con conchas. En cuanto nos oye llegar sale a recibirnos y a pedir caricias y comida, aunque le dejamos comida de sobra para toda la semana y le tenemos una camita en un sillón en el lugar más cálido del exterior, donde da el sol a primera hora de la mañana, dentro de un cenador cerrado. Es lo mejor que podemos ofrecerle.</p>
<p>De momento se ha sabido cuidar muy bien, hasta el punto de que cuando damos un paseo (le encanta pasear junto a nosotros como un perrito) antes de cruzar una calle se para y mira para los dos lados. ¡Es increíble, pero lo hace! Y si oye el motor de un coche se queda clavado en el suelo y no hay manera de moverlo.</p>
<p>Es un gato que se hace querer y de hecho le queremos muchísimo. Nos ayuda a coger piñones y nos acompaña a los paseos cuando se lo decimos. Siempre espera que le demos permiso. Es verdaderamente un encanto de gato, y si desde pequeño hubiera estado en una casa habría podido hacer feliz a una familia. Ahora está grande para encerrarle y no hace los viajes muy bien, lo pasa mal en el coche, se estresa mucho. Si se pusiera malito le traeríamos a casa, pero mientras esté bien y sea feliz, así se queda. Estamos deseando que llegue el fin de semana para poder verlo y acariciarlo; bueno, abrazarlo, porque él nos abraza.</p>
<p>Estos son mis cinco gatitos, por el momento. Espero que todos me duren muchos años y poder disfrutar de ellos. Para mí son un antiestrés, porque es imposible sentirte mal con un gato al lado, y mi marido ha descubierto que le pueden dar mucha felicidad.</p>
<p>Ahhh, algo tengo que decir con respecto a la alergia y el asma. A raíz de tener a Mimosa comencé a informarme sobre el mundo felino y he podido saber que la alergia (como muchos sabréis) la produce una proteína que tienen en la saliva, pero solo un 20% de gatos. Y yo he tenido la suerte de no dar con ninguno de ellos. Lo digo porque, si alguien ha tenido una mala experiencia en ese sentido, que no rechace al resto de los gatos, porque seguro que si lo intenta de nuevo puede dar con uno del 80% restante que no tiene esa proteína.</p>
<p>Puedo constatar esta información porque a uno de mis hijos le pasa lo mismo que a mí, y cuando va a casa de algún amigo que tiene gatos se pone muy mal; sin embargo, cuando viene a casa, aunque los coja y esté un buen rato, no tiene síntomas ni tampoco en casa de otros amigos. Eso es porque alguno tiene esa proteína y otros no. Si os ha pasado con uno, merece la pena intentarlo con otro, pero no os perdáis la experiencia de poner un gato en vuestras vidas. Y si es rescatado de la calle o adoptado de una asociación mejor aún, porque ayudáis doblemente.</p>
<p>Un saludo a todos.</p>

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			<pubDate>Sat, 12 Nov 2011 22:49:05 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/los-gatos-de-eli/merlin/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Pelayo y Ágata]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Eli
<p>Quiso el destino, justo dos días antes de morir Lady, ponerme en los brazos a otro gatito, de unos ocho meses de edad, al que hemos llamado Pelayo. Resulta que Pelayo estaba en medio de la carretera y unos campistas que habían pasado el fin de semana allí casi lo atropellan, pero le vieron a tiempo y bajaron a cogerle.</p>

<p><img src="imatges/eli-pelayo-300.jpg" class="relats-esq" alt="Pelayo" />Él se dejó coger y le subieron al camping por si podía quedarse allí (en el camping no son nada amigos de los gatos). Dio la casualidad de que en ese momento estaba yo en recepción, cosa que no es nada usual, pero me tocaba pagar la cuota y por ese motivo estaba justo en ese momento en ese sitio. Y claro, lo cogí en mis brazos y supe que ese gatito iba destinado a vivir con nosotros. Por entonces Lady estaba muy malita ya.</p>
<p>Le llevé a la casa y le di de comer. ¡Pobrecito, qué hambre tenía! No se cansaba de comer y comer. Le estuvimos acariciando hasta la noche y él dejándose. Le encanta estar en brazos y es suaaave suave. Como desconocíamos su procedencia y su estado de salud, no quisimos dejarlo esa noche dentro de la casa por si era positivo en inmuno o leucemia y le pusimos una cuevita calentita para que pudiera dormir fuera.</p>
<p>Durmió a pierna suelta toda la noche, porque por la mañana seguía en el mismo sitio y estaba calentito. Hasta el lunes no pudimos llevarlo al veterinario del pueblo. Tras los oportunos análisis y revisión dio negativo a las pruebas, y como ya le habíamos puesto el sábado una pipeta para desparasitarle le dejamos estar en casa todo el tiempo. La noche del domingo al lunes hicimos trampa y le dejamos dormir dentro de la casa, en una pequeña habitación. Por desgracia al día siguiente fue cuando tuvimos que recoger rápidamente todo y volver a Madrid para dejar ingresada a Lady porque ya estaba muy malita, y desgraciadamente murió al rato de ingresarla.</p>
<p>Pienso que  las cosas pasan por algo y Pelayo ha sido un regalo, nos ha venido como llovido del cielo. Es como un peluche, se deja coger, mimar, asear y hacer de todo. Es muy comilón y muy juguetón, cosa que a Mimosa le viene muy bien porque ya llevaba tiempo sin poder jugar con su querida Lady. Es un rubito atigrado, pero con calcetines blancos y babero y bikini blanco, con una carita preciosa.</p>
<p>¡Quién nos iba a decir el viernes, cuando salimos de casa con Mimosa y Lady, que íbamos a volver a Madrid con Mimosa y otro gatito y que Lady ya no iba a volver! </p>
<p><strong>No hay dos sin tres: Ágata<br />
</strong></p>
<p><img src="imatges/eli-agata-300.jpg" class="relats-dre" alt="Ágata" />Como no hay dos sin tres, al ver a Lady tan mala y sin ganas de jugar, pero siempre pensando que iba a superar la enfermedad y se pondría bien, decidimos adoptar a otra gatita para ver si se alegraba con su presencia y la ayudaba a recuperarse y de paso Mimosa podría jugar con alguien.</p>
<p>Así que tenemos reservada a una linda gatita tricolor de tres meses, a la que llamaremos Ágata y que nos traeremos en cuanto Pelayo y Mimosa hayan congeniado totalmente. Ya estoy deseando tenerla en casa, estoy segura de que harán un buen trío.</p>

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			<pubDate>Sat, 12 Nov 2011 22:40:10 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/los-gatos-de-eli/pelayo-y-agata/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Lady Yeles]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Eli
<p>Como no queríamos que Mimosa fuera gata única, decidimos adoptar a otra gatita para que pudiera jugar con ella y sentir la compañía de un congénere, y así llegó a nuestras vidas Lady Yeles, una preciosa gata atigrada de la misma edad que Mimosa.</p>

<p><img src="imatges/eli-ladyyeles-300.jpg" class="relats-esq" alt="Lady Yeles" />Tras la debida presentación se hicieron inseparables. Duermen (dormían) abrazadas y nunca hubo un mal gesto entre ellas. Se aseaban mutuamente y compartían todo. Al principio le costó un poco a Mimosa cederle su sillón, su rincón en el sofá y sus juguetes, pero enseguida cedió y se dedicaron a jugar y pasar buenos momentos.</p>
<p>Lady ha estado con nosotros casi ocho meses. Ocho meses que nos ha hecho feliz con su presencia, con su saber estar y con su buen carácter. Nada tímida, siempre estaba en primera fila cuando había una visita, dándoles la bienvenida. Lo peor es que no llevaba muy bien los viajes de fin de semana (porque nunca las dejábamos solas; donde íbamos nosotros iban ellas) y a veces teníamos que darle un poco de Calmosán, aunque últimamente no lo necesitaba porque poníamos los transportines de forma que se fueran viendo y el ver a Mimosa la calmaba.</p>
<p>¡Era tan feliz en el camping y le gustaba tanto darse paseos por allí! Ya salía sin el arnés porque no se escapaba, sabía dónde podía estar. Gracias a que tengo muchas fotos y vídeos de ella por allí, donde se ve lo feliz que era.</p>
<p>Por desgracia parece ser que traía en su mapa genético algo que le ha costado la vida a pesar de haber estado luchando cinco largos meses para superar la enfermedad, a base de antibióticos y vitaminas. Tres de sus hermanos de camada, estando en otra casa, han muerto de lo mismo. Desde el día 1 de noviembre está en el cielo de los gatitos. Nos ha dejado un gran vacío. Mimosa aún la busca por la casa. Siempre va a estar en nuestro corazón y nos ha dejado un grato recuerdo.</p>
<p>En la foto, en brazos de mi marido, unos días antes de irse al cielo, se la ve cómo con su mirada nos pedía que la ayudáramos. Ojalá hubiera tenido una varita mágica para poderla ayudar y que ahora estuviera entre nosotros llena de salud.</p>

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			</description>
			<pubDate>Sat, 12 Nov 2011 22:10:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/los-gatos-de-eli/lady-yeles/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Mimosa]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Eli
<p>Quiero compartir con vosotros mi pequeña historia con los gatos que, aunque tarde, han llegado a mi vida. Cada día que pasa me gustan más y más me intrigan. Siempre, desde niña, quise tener un gatito, pero, por diferentes circunstancias personales y familiares, incluido un problema de alergia y asma, era una cosa que ni me lo planteaba, aunque nunca sabemos qué nos tiene preparado el destino.</p>

<p><img src="imatges/eli-mimosa-300.jpg" class="relats-esq" alt="Mimosa" />Ocurrió que en el camping donde vamos los fines de semana apareció una gatita negra muy pequeña. Nadie supo cómo llegó, pero allí apareció hacia mediados de mayo del año pasado. En un principio fue la gatita de todo el camping, comía en todos los sitios y se acercaba a todo el mundo a recibir  caricias y sobre todo a jugar.</p>
<p>Los que llevaban el mantenimiento del camping se hacían cargo de ella durante la semana; los meses fueron pasando y ella estaba tan feliz, corriendo por todo el camping. Por octubre cambiaron al personal del camping y la gatita se quedó sin los cuidados durante la semana, aunque se buscaba la vida comiendo lo que podía hasta que llegaba el fin de semana y le dábamos de comer.</p>
<p>Empezó el frío y yo sufría pensando en que iba a pasar las frías noches de la sierra madrileña solita en la calle. A veces hacía hasta 7 y 8 grados bajo cero, pero cada vez que mencionaba la posibilidad de llevarla a casa mi marido ponía pegas y no estaba por la labor.</p>
<p>Llegó enero y vimos que estaba preñada de otro gato adulto del camping y además empezamos a notar que ya no se acercaba a la gente; al contrario, huía de ella. Solo a nosotros se acercaba corriendo en cuanto oía el coche. Al comentar que estaba preñada nos dijo una trabajadora del camping que en cuanto nacieran los gatitos los iban a sacrificar. Se me pusieron los pelos de punta solo de imaginármelo y no sé qué cara de angustia me vería mi marido que él mismo fue a comprar un transportín para llevárnosla a casa ese mismo domingo, pasara lo que pasara, con la idea de que tuviera tranquilamente a sus gatitos, los destetara, pasara el invierno y para el buen tiempo devolverla al camping y quedarnos nosotros con uno de los gatitos y regalar los demás (ya nos habían pedido todos los cachorros, jajaja).</p>
<p>El caso es que en algún momento debió perder los cachorritos, porque nunca llegaron a nacer, supongo que por estar mal alimentada o por alguna patada, pero prefiero no saberlo. Decidimos que si quería se quedaría en casa hasta que hiciera buen tiempo, porque sabíamos que era una gata libre y no la podíamos dejar en un piso para siempre, y también decidimos operarla para que no volviera a quedarse preñada y le quisieran matar a sus gatitos.</p>
<p>Tengo que decir que el viaje en el coche lo hizo muy bien, solo maulló un poco los diez primeros minutos; ¡ella, que era un alma libre, encerrada en un transportín! A pesar de lo miedosa que es parecía sentirse segura. Cuando llegó a casa inspeccionó todo bien y fue dejando sus feromonas por acá y por allá. Nosotros la observábamos desde el desconocimiento de lo que es un comportamiento felino, pero nos pareció que estaba feliz.</p>
<p>Cuando ya habían pasado más o menos tres semanas quisimos saber cómo reaccionaria si volvíamos al camping con ella, si se sentiría más feliz en libertad a pesar del frío y del hambre. Estábamos dispuestos a dejarla si ese era su deseo, muy a pesar nuestro, pero en cuanto abrimos el transportín, fuera de la casa aún, entró a toda velocidad y se escondió debajo de una cama. Tardó en salir de allí y durante todo el fin de semana no quiso salir de la casa. Sentía miedo de que la dejáramos en el camping, así que nos volvimos con ella más felices que felices al saber que había decidido prescindir de su libertad por la seguridad de una cama caliente y de una rica comidita, y por supuesto muchos mimos.</p>
<p>Cuando volvió a casa nos confirmó con su comportamiento que ese era el sitio donde quería estar; empezó a dar saltos y a oler todo y a jugar con todo, llena de vida y alegría, y nos hizo muy felices verla así. Por cierto, le pusimos de nombre Mimosa porque lo es.</p>
<p>Ahora que se siente segura de nuestro cariño y sabe que no la vamos a abandonar, nos abandona ella a nosotros en cuanto llegamos al camping, porque le encanta estar en el exterior y entrar y salir a su antojo, haga frío o calor, sea de día o de noche. Se lo conoce de arriba abajo y le encanta sentirse libre y sin ataduras. Eso sí, nunca falta a dormir la siesta o por la noche, ni por supuesto a comer. El día que volvemos a casa no la dejamos salir para tenerla  controlada.</p>
<p>Esta ha sido nuestra primera y maravillosa experiencia con un gato, gata en este caso y negra negrísima, de esas que dicen que dan mala suerte, aunque los que dan mala suerte son las personas que piensan así. Tengo que decir también que mi marido ahora es un amante empedernido de los gatos y que le sacan su lado más tierno.</p>

				]]>
			</description>
			<pubDate>Sat, 12 Nov 2011 20:00:19 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/los-gatos-de-eli/mimosa/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[El gato más afortunado del mundo]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Belkys. Venezuela
<p>Una noche (estaba lloviendo) salí de visitar a mi suegra cuando, en la planta baja del edificio, escuché a un gatito llorando. Era chiquitico, de aproximadamente tres semanas de vida. Me lo llevé a mi casa y lo adopté.</p>

<p>Al día siguiente le conté a mi mamá y ella me sugirió llevarlo a la iglesia el fin de semana, ya que era el día de la bendición de las mascotas. Lo llevé y bendijeron a mi gatito...</p>
<p>Como a los tres días me enteré de que en el edificio de mi suegra alguien, no se sabe quién, colocó veneno en una comida y se la dio a los gatos. Me parece mentira pensar que mi gatito podría estar muerto si yo no lo hubiera adoptado.</p>
<p>Comparto con ustedes que quiero mucho a mi gato, se llama Gsutu y es el rey de la casa. Estoy leyendo un libro llamado <em>El encantador de gatos</em> para saber más de este magnífico animalito.</p>
<img src="imatges/gsutu-1.jpg" alt="Gsutu" width="220" height="167" style="margin-right:1px;" /><img src="imatges/gsutu-2.jpg" alt="Gsutu" width="220" height="167" style="margin-left:1px;" />

				]]>
			</description>
			<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 22:55:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/el-gato-mas-afortunado-del-mundo/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Mis cuatro tesoros]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Mayte Tapia
<p>Mis cuatro tesoros llegaron en una soleada mañana de sábado del mes de abril, envueltos en un sedoso y mimoso envoltorio negro. Hacía ya semanas que los acariciaba a través del vientre de su madre, cuando ella, agotada por tanta carga, se posaba sobre mis rodillas y me miraba con ojos de hastío, como preguntándome si aquello aún duraría mucho.</p>

<p>Aquella mágica mañana, nuestra pequeña pantera dejó de ser cariñosa y comenzó a morder a todos los que tenía a su alrededor. Nos quedamos muy sorprendidos, puesto que siempre había sido un animal tranquilo y muy mimoso. De pronto uno de mis hijos gritó que algo le salía a la gata por la parte posterior: la pobre estaba tumbada en el frío suelo del salón y allí delante de todos sus humanos estaba pariendo.</p>
<p>Un ser diminuto salió de su vientre, un animalito marrón, rayado, con unas pequeñas orejas. Apenas hubo salido la que luego se llamaría Princesa, trajimos la cama que teníamos preparada para tal evento y pusimos en ella a la madre y a la hija.</p>
<p>A los pocos minutos la gata volvió a morder, pero esta vez su víctima fue el pequeño ser al que había alumbrado con tanto esfuerzo. Para evitarle sufrimientos a la cría la cogí y la puse en una caja de zapatos calentita envuelta en toallas, mientras su madre daba a luz a uno de sus hermanos. Al cabo de unas dos horas y en menos de diez minutos nacieron Ron y Forrest, que fueron, y son los más pequeños. De pronto aquel sábado mágico se convirtió en el día más importante en la vida de mis hijos pequeños (10 y 12 años), ya que nunca habían visto nacer a un ser vivo.</p>
<p>Tras el parto madre e hijos se fueron a vivir a una habitación aparte en la misma caja donde nacieron y que aún hoy comparten los cuatro hermanos. La madre se fue de casa para acompañar a una persona con Alzheimer, ya que  parecía ser el único nexo que esta persona tenía con la realidad: solo la reconocía a ella, a pesar de haberla visto unas pocas veces en nuestra casa. Pero los peluditos se quedaron a vivir para siempre con nosotros.</p>
<p>Hoy tienen casi siete meses, se están haciendo adultos y crecen felices en un hogar donde son los reyes pese a compartir casa y humanos con un labrador, una <em>gossa d'atura</em> (*), un conejo, un hámster y otro gato más viejo, recogido de casa de unos conocidos cuando iba a ser abandonado por tercera vez. Son los reyes, como he dicho: mimados y consentidos, pero eso sí, esterilizados, para evitar nuevos nacimientos no deseados.</p>
<p>Mis cuatro tesoros son atigrados. Tres de ellos grises: Ron, Forrest y Miu, y una marrón, Princesa. Vivarachos, traviesos, cariñosos, mimosos, la mejor compañía que uno puede tener, siempre dispuestos a escuchar y siempre fieles, con un amor inconmensurable y que no piden nada a cambio, salvo un poco de atención por parte de nosotros.</p>
<p>Si bien al principio no sabía lo que iba a hacer con tanto gato, ahora no podría vivir sin ellos. De hecho, varias personas que en un principio rechazaron tenerlos cuando quisimos buscarles una casa hoy nos han pedido que les diéramos alguno, pero estos tesoros no salen de casa y se van a quedar en el que es su hogar desde aquel sábado de abril en que llegaron por sorpresa envueltos en seda negra.</p>
<p>----<br />
(*) <em>Gos d'atura</em>: en Cataluña, perro pastor.</p>

				]]>
			</description>
			<pubDate>Sun, 06 Nov 2011 21:57:07 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/mis-cuatro-tesoros/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[No te vayas, Celeste]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Cany
<p>Celeste llegó a mi vida en el verano del 99. Fue un regalo de Leo, en aquel momento mi novio. Sabía que me gustaban los gatos siameses, aunque nunca había tenido uno. Hasta ese entonces, en que recibí una cajita de cartón y adentro estaba Cheli con una cintita roja. Le puse Celeste por sus ojos. ¡Desde que nos vimos supimos que seríamos ella y yo una sola!</p>

<p><img src="imatges/celeste-g-article.jpg" class="relats-esq" alt="Celeste" />Se enamoró de Palomo, un siamés que andaba siempre por la casa de al lado; el amor se concretó y tuvieron sus frutos. Cheli se convirtió rápidamente en madre, esposa y viuda, porque Palomo, tristemente, apareció un día dormido.</p>
<p>Celeste fue una mamá inquieta y responsable de sus hijos, siete gatitos blancos con sus mismos ojos... ¡Fue una experiecia maravillosa verla por el pasto junto a esas pelotitas blancas que corrían por todos lados!</p>
<p>Cuando fueron creciendo los regalé y me quedé con dos de ellos, Totón y Federica, y obviamente con mi Cheli. Totón sufrió un accidente y lo perdimos. Mi hermana me regaló otro siamés, Valentín, que Cheli adoptó como hijo a pesar de la resistencia de Federica. Hace unos meses Federica sufrió una hepatitis que acabó con su vida.</p>
<p>Hoy Cheli esta peleando por su vida, y mi corazón está quebrado... Celeste siempre estuvo a mi lado, en los momentos alegres y también cuando estaba enferma. ¡Se dormía a mi lado en la cama como si supiera que tenía algo, y me cuidaba! Cómo la amo. No hacía falta que maullara, porque con sus ojitos color cielo siempre se hizo entender; esos ojos maravillosos hablan..., me hablarán siempre.</p>
<p>Sos un ángel. Gracias por tu amor y tus cuidados, tus mimos, tu suavidad y tu lealtad. Es impagable lo que viví en estos casi doce años que compartimos... ¡No quiero que te vayas, amorcito!</p>
<p>Tu mamá, Cany.</p>

				]]>
			</description>
			<pubDate>Sun, 06 Nov 2011 21:44:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/no-te-vayas-celeste/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Mi vida con Che]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Graciela, México
<p>Che estuvo conmigo 16 años y 10 meses. Llegó a mi vida cuando era un gatito bebé de dos meses. Yo vivía en la ciudad de México y viajaba a San Luis Potosí cada semana por motivos de salud de mi madre. Che iba en el automóvil conmigo cada fin de semana; era un viaje de cuatro horas. Así se acostumbró a viajar a donde yo iba.</p>

<p><img src="imatges/che1bo.jpg" class="relats-esq" alt="Che" />En aquel entonces estaba yo casada y después me separé y solo Che se quedó junto a mí. Siempre consolándome con sus caricias en la cara al dormir y al despertar, y con el clásico ronroneo al dormir siempre junto a mí, como diciendo: "No estás sola, me tienes a mí". Y así era.</p>
<p>Pasamos unos años maravillosos, cambiándonos de casa y algunas veces hasta de ciudad, y él siempre conmigo. Siempre fue muy sano, feliz y sinceramente consentido. Cuando yo salía a trabajar se quedaba en casa y veía la televisión. Yo la dejaba prendida para él... Y cuando oía mis pasos y el ruido de la llave salía a recibirme y a sobarse contra mis piernas.</p>
<p>Estuvo conmigo cuando perdí a mi madre y a mis hermanos. Siempre sabía si yo estaba triste o contenta y compartía mis sentimientos... No se separaba de mí ni para comer. Vivimos unos años extraordinarios. Mis hijas lo amaban profundamente y la gente que lo conoció también.</p>
<p>En diciembre del 2010 fuimos en avión a Filadelfia a pasar las Navidades con mi hija y allá enfermó de las vías respiratorias. El doctor dijo que no tenia remedio... Nosotros lo cuidamos y yo hablé con él. Le dije que regresaríamos a nuestra casa de México y que ya no íbamos a viajar, que ya estábamos grandes y cansados, que me diera algo de tiempo.</p>
<p>Volamos de Filadelfia a Houston y de Houston fuimos a San Luis en coche (son 14 horas de viaje). Ya lo habíamos hecho en otras ocasiones, haciendo escala en algún hotel para descansar, y habíamos sido muy felices.</p>
<p><img src="imatges/che2.jpg" class="relats-dre" alt="Che" />Llegó algo cansado y estuvo sin comer dos o tres días, y luego mejoró a finales de febrero de 2011. El 21 de marzo por fin llegamos a nuestra casa y tuvimos una vida linda y llena de amor, tanto de mi parte como de la de él. Ahora hacía lo que quería; salíamos a pasear en las noches, que era lo que a él le encantaba...</p>
<p>El 1 de junio comenzó a dejar de comer. Lo llevé al médico y dijo que el hígado y los riñones no le estaban funcionando. Después de hacerle unos análisis de sangre dijo que lo dormiría, pero yo dije que Che se merecía otra oportunidad...</p>
<p>Lo estuvimos cuidando de día y de noche mi nieto y yo, dándole de comer y beber con jeringa, hasta que el lunes 6 de junio mi Che amaneció muy mal. Estaba muy cansado y no podía más. Yo sentí que había cumplido conmigo con todo el amor que me dio, y que yo le debía una... Agonizaba y el médico me explicó que podía durar sufriendo así dos o tres días. Con el dolor de mi alma lo llevé, lo durmieron y se fue en mis brazos.</p>
<p>No pude asistir a su cremación, pero Che está aquí conmigo en mi casa, y su presencia y todo el amor que me dio están en mi corazón.</p>
<p>No sé si alguna vez pueda tener otro gatito. Me gustaría porque amo la prestancia y la dignidad de los felinos, pero el lugar de Che nadie podrá ocuparlo.</p>
<p>Gracias por leer nuestra historia, escrita con las lágrimas y el vacío del alma que dejó en mí... Mi querido y amado compañero, el CHE.</p>

				]]>
			</description>
			<pubDate>Tue, 05 Jul 2011 20:26:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/mi-vida-con-che/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Toñina, una gatezna con suerte]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Isidoro, Ceuta
<p>¡Hola! Mi nombre es Toñina y soy una gatezna común (aunque yo pienso que de común nada) rescatada de una muerte casi segura por el personal del Colegio Público de Educación Especial San Antonio en Ceuta.</p>

<p><img src="imatges/tonina.jpg" class="relats-dre" alt="Toñina" />Sacada de debajo de un coche, con un hambre feroz, fui fregoteada con toallitas para bebés (eso no me gustó mucho) y alimentada en el primer momento. Después no me enteré mucho de lo que pasaba, ya que, saciado inicialmente mi apetito, me quedé más pancha que ancha, o sea, frita como buen bebé con mi pancita llena.</p>
<p>Una persona del cole me ha adoptado. Estoy en su casa conviviendo con ella, otro bicho muy raro (creo que también es un humano, no estoy muy segura) y con alguien muy parecido a mí aunque es mucho, pero mucho más grande y habla un idioma que no entiendo. Aún no nos han presentado formalmente, pero espero poder compartir pronto mis vivencias y juegos con él, pero he de reconocer que me da un poco de miedo.</p>
<p>Estoy feliz, tengo mis juguetes, mi cajita de arena, estoy bien alimentada y campo a mis anchas por donde quiero aunque a veces me pongo triste cuando me acuerdo de mis hermanos de camada o de muchos congéneres que no han tenido la suerte que he tenido yo.</p>
<p>Sé que somos traviesos y gamberros, que cualquier cosa que encontremos es para nosotros un juguete (pregúntenselo si no a mi mamá adoptiva cuando intenta encontrar sus zapatos), pero también damos muchas satisfacciones, nuestro ronroneo de agradecimiento y felicidad, las sonrisas y risas que provocamos con nuestros juegos, la tranquilidad que damos cuando se nos acaricia... Son tantas cosas...</p>
<p>¡Ah! Se me olvidaba. Tengo hasta mi médica particular. Una amable veterinaria, creo que se llama así, de algo denominado sociedad protectora de animales. Lo único que quiero es que no me pinche, que me dan mucho miedo las agujas.</p>
<p>Y ya me despido, que tengo que esconderle las zapatillas a mi mamá antes de que vuelva a casa.</p>
<p>¡Hasta otra! Os quiere,</p>
<p>Toñina</p>
<p><a href="http://www.migato.com/galeria2/thumbnails-2385.html" title="Álbum de fotos de Toñina">Álbum de fotos de Toñina</a></p>

				]]>
			</description>
			<pubDate>Fri, 01 Jul 2011 20:07:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/tonina-una-gatezna-con-suerte/</link>
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			</item><item>
			<title><![CDATA[Willy, mi gato callejero y otras disertaciones sobre gatos]]></title>
			<description>
				<![CDATA[
				Marina Beltrán. Cartagena, España
<p>Al poco de estrenar nuestra casa observamos que había por la zona unos pocos gatos callejeros. También veíamos cómo todos los días un vecino bondadoso les ponía comida. Uno de los gatos, un gato blanco y grande, siempre se frotaba con este vecino antes de comer, como dándole las gracias. Sin embargo él no acariciaba nunca al gato. Pero gracias a este vecino, los cinco gatos callejeros sobrevivían. ¡Dios lo bendiga!</p>

<p><img src="imatges/willy.jpg" class="relats-dre" alt="Willy" />Sin embargo veíamos que los gatos estaban delgados; había uno de ellos que parecía un gusarapito de lo delgado que estaba. Entonces pensamos: "Si nosotros les ponemos un poco de comida por la mañana, cuando este vecino les ponga por la tarde los gatos habrán comido dos veces y ya no estarán tan delgados". Así que empezamos a ponerles de comer por la mañana.</p>
<p>En cuanto empezamos el gran gato blanco se acercaba, al principio con un poco de reservas, pero al día siguiente ya se estaba frotando con mi marido. A él y a mí nos gustan mucho los gatos, así que correspondíamos al gato acariciándolo un poco. Cuál fue nuestra sorpresa al ver que el gato, cuando le correspondíamos, se frotaba mucho más. Incluso paraba de comer para frotarse y frotarse, una y otra vez. ¡Cuánto amor! Se frotaba y nos miraba con sus preciosos ojos azules. ¡Qué belleza de gato! La cara blanca con alguna raya amarilla, como perfilando sus ojitos almendrados, la nariz rosa perfilada en negro, la boquita rosa preciosa y unas proporciones faciales que más de una modelo de pasarela envidiaría. ¡Qué elegancia de movimientos, qué manera de sentarse tan formalito, mirando con los ojos entrecerrados! ¡Qué "saber estar"! Al mirarnos con tanto amor y tanta inocencia se nos ocurrió ponerle de nombre Willy. Willy, nuestro gato callejero.</p>
<p>Un día entramos en el coche mientras Willy estaba comiendo al lado. Entonces, para nuestra sorpresa, Willy entra en el coche y se sienta encima mío y empieza a frotarse. Después le tocó el turno a mi marido, y luego ronroneos, amasar mi falda o mi abrigo, amasar a mi marido, todo ello ronroneando con los ojos cerrados. ¡Cuánto cariño! ¡En mi vida había visto un gato tan cariñoso! Frotando su cara con la mía con mucha fuerza, refugiándose en mi regazo... Se nota que el gato necesitaba amor.</p>
<p>Seguimos pensando en coger al gato. El problema es que nos da miedo que Pocholo no lo acepte. En su momento se llevaba mal con Morronguita, la gata de mis padres. Es por eso que nos limitamos de momento a llevarle comida y luego a darle un poquito de amor, acariciarlo, abrazarlo cuando él nos abraza... Los otros días intentamos cogerlo, pero él se asusta si lo llevamos en brazos a casa. Supongo que tendrá que acostumbrarse más. Solo sé que lo queremos un montón.</p>
<p>A algunas personas no solo no les gustan los gatos sino que los odian. Cosa que yo no entiendo, porque a mí no me gustan los perros, pero no los odio, y además algún que otro perrito pequeño me parece gracioso. Estas personas que no soportan a los gatos, que dicen que son falsos y traicioneros, lo que tienen es un desconocimiento en la materia: ¡nunca han tenido gato!</p>
<p>¿En qué te va a traicionar un gato? ¿Te va a desfigurar la cara? Todas las semanas hay noticias de perros que muerden en la cara a dueños y niños. ¿Cuál es el problema? ¿Que si al gato lo maltratas ya no quiere estar contigo? Eso pienso que es normal, a nadie nos gusta que nos maltraten. ¿Que cuando lo acaricias demasiado hace ademanes para que lo dejes tranquilo? Eso también es normal, hay que comprender que no hablan. Willy, cuando no le gusta algo, nos aparta con la manita, con toda la educación del mundo, y nosotros no insistimos más.</p>
<p>También dicen que son independientes. ¡¿Independientes?! Por eso Pocholo nos sigue por toda la casa y maúlla cuando no nos ve. Por eso nunca quiere estar solo en una habitación a menos que esté tranquilo durmiendo. Morronguita siempre me esperaba en mi cama para dormir, Willy se queda a mitad de comer con tal de que lo acariciemos, y luego sigue comiendo. Mi bisabuela tenía un gato llamado Morronguín. Contaba mi abuela Marina que cuando mi bisabuela murió, el gato murió de pena al poco tiempo. ¡Cuánto quería ese animal a mi bisabuela! ¡Ya veo lo independientes que son!</p>
<p>Y luego están los que son partidarios de castrarlos. ¡Eso! Así si hay suerte no habrán gatitos para nuestros nietos. Se olvida fácilmente lo que pasó en Europa cuando se intentó exterminar a los gatos. Epidemias horribles como la peste bubónica. ¡Los gatos eliminan ratas, bichos, lagartijas, hasta culebras!</p>
<p>A mi Morronguita nunca la esterilizamos. ¡Pobrecita! Nosotros le dábamos una pastilla semanal, disuelta en un poco de agua y mezclada con su pescado que tanto le gustaba. Morronguita murió de vieja a los 18 años, no le afectó tomar unas pastillas y le ahorramos el sufrimiento de una operación. Por supuesto no la sacrificamos. Estuvimos acompañándola, tal como ella nos acompañaba cuando estábamos malos nosotros. </p>
<p>Estas son algunas de mis reflexiones sobre los gatos, preciosos animales, con un saber estar impecable y una nobleza de sentimientos envidiable. Inteligentes, guapos y útiles para la humanidad. </p>
<p>Un saludo a todos los amantes de los gatos.</p>

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			<pubDate>Sun, 23 Jan 2011 19:56:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/willy-mi-gato-callejero-y-otras-disertaciones-sobre-gatos/</link>
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			<title><![CDATA[Karbón el gato... Mi gato, nuestro gato]]></title>
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				Mónica Naranjo. Medellín, Colombia
<p>La verdad, nunca me habían interesado los felinos, mi amor siempre estuvo en el lado canino... hasta ahora. Estaba desesperada porque hacía dos meses teníamos un ratón en casa y por más trampas que pusimos no se iba. Entonces una amiga me aconsejó que consiguiera un gato y me acompañó a un centro de adopción.</p>

<p>Le dije a la veterinaria que necesitaba un gato grande, pero como no tenían en el momento me resigné a ver gatos pequeños. Me gustó uno gris y blanco y dije que me lo llevaría, con tan mal suerte que el gatito resultó enfermo y no me lo podían dar... Pero la veterinaria me dijo que tenía una camada de gatitos negros que acababan de encontrar abandonados.</p>
<p>¿Negro? Pensé que no me gustaría para nada tener un gato negro..., pero el problema con el ratón me hizo tomar una rápida decisión. Además pensé que no era importante que el gato fuera pequeño, porque al fin y al cabo el ratón olería a gato y se espantaría.</p>
<p>Llegué con Karbón a casa y todos lo miraron con menosprecio... Le compré la arena, la comida, le puse las vacunas y en menos de ocho días amábamos todos a esta bola negra de orejas puntudas y larga cola. Nos peleábamos por dormir con él, por ponerle adornos en el cuello, por jugar... El ratón se murió de viejo porque a Karbón no le interesaba para nada el roedor aquel, pero este gato se quedó con todas las ovaciones y el cariño.</p>
<p>Mi gato, perdón, el gato de mi hijo, no, el gato de mi mamá..., en fin, nuestro gato tiene una personalidad que se sale de toda norma y contexto. Juega a escondidas, juega a fútbol, juega con los peluches y los acobija, se cree el hombre araña y salta por una pared totalmente lisa, parece un bebé y llora para obtener algo, sabe abrir las puertas de los armarios para sacar las medias y los cordones, que le encantan, se muere por todos los envoltorios de dulces o pastillas que suenen y sean de colores, le gusta que mi mamá le dé la comida de su mano y si ella no está hace huelga de hambre para que alguien más le dé de su mano, está pendiente de quién toca la puerta y sale a recibir a todos los visitantes con un ronroneo de bienvenida, ¡y no sabría describir todas las poses que tiene para dormir o descansar! Con las patas abiertas boca arriba y con la cabeza colgando de un extremo de la cama...</p>
<p>Es un gato panzón, peludo, con los ojos amarillos más hermosos que nunca he visto. Lo amamos, no tenemos solo una mascota sino compañía, fuente inagotable de risas y asombro, fuerza que une a la familia y amigos a su alrededor...</p>

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			<pubDate>Fri, 14 Jan 2011 19:51:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/karbon-el-gato-mi-gato-nuestro-gato/</link>
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			<title><![CDATA[Cuando dormimos a Lola se nos rompió el corazón]]></title>
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				<![CDATA[
				Beatriz
<p>Hoy es un día horrible: hemos tenido que dormir a nuestra gatita Lola. Se la traje a mis padres un día de noviembre de hace dos años. La cogí de la calle, la habían abandonado cuando ya era una abuelita. Era un día lluvioso y Lola estaba muy mojada. La sequé con una toalla y la llevé a la veterinaria. Todavía no sabía dónde la iba a dejar, pues yo tengo un perro que no acepta a las gatas adultas, pero me daba igual, lo pensaría sobre la marcha.</p>

<p>La veterinaria y yo pensamos que estaba preñada, puesto que estaba muy gordita, así que decidimos quitarle los gatitos y esterilizarla. Cual fue nuestra sorpresa cuando me dice que lo que tiene es un gran tumor y que hay que extirparlo. Así lo hicimos y a la semana Lola estaba perfecta. La llevé a casa de mis padres y allí se quedó.</p>
<p>Lola era una gran señora, elegante, hermosa y muy dulce. Se fue ganando la confianza de toda la familia. Mi madre la adoraba, hablaba con ella como si fuera su amiga, la quería con locura. Mi hermana dormía con ella y la acariciaba sin parar. Yo iba todos los días a darle de comer y limpiarle las piedritas. Eramos felices de ver a Lola feliz.</p>
<p>Pero hace unos días Lola dejó de comer, dejó de ser feliz. La llevé a la veterinaria y tuvimos que tomar una decisión. Estuvimos mi hermana y yo despidiéndonos de ella. Fue solo un momento. Mi preciosa Lola dejó de existir y mientras se dormía a mi hermana y a mí se nos rompía el corazón.</p>

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			<pubDate>Tue, 07 Dec 2010 19:47:00 +0000</pubDate>
			<link>http://www.migato.es/relatos/general/cuando-dormimos-a-lola-se-nos-rompio-el-corazon/</link>
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