Baffi

Baffi

Buscador

Índice de artículos

Archivo por meses

Canal de suscripción

RSS-artículos

Contribuye

Envíanos tu historia por correo en un documento Word, con fotos si quieres, a .

Condiciones: que sea un relato verídico (no de ficción, ni tampoco una mera efusión o apunte), de un folio como mínimo, escrito de modo correcto. Nos reservamos el derecho de editarlo para ajustarlo a la normativa o mejorar el estilo si conviene. No garantizamos un plazo de publicación, aunque trataremos de que sea lo más breve posible.

Apartados: cuando una misma persona cuente con tres o más artículos publicados, le abriremos un apartado propio.

Inicio

Marcelino pan y vino

Anna

A Marcelino lo encontré un día a pleno sol, a mis 8 años de edad. Nació salvaje en un terreno inhóspito; tendría tres o cuatro hermanos, aunque no me dio tiempo a verlos bien porque escaparon raudos cuando me descubrieron.

Leer todo · 23-05-2002

Coqueta, un gato fiel

Irais. Monterrey, México

Coqueta era originalmente el nombre del gato de mis vecinos, ya que pensaron que era una gatita. Después solo le decían Coque o Coquis. Yo le decía Croqueta y, finalmente, Croque. Esta es la triste historia de un gatito fiel.

Leer todo · 21-05-2002

El gato Maula

Irais. Monterrey, México

Me traje al pequeño gatito gris con rayas negras y ojos verdes en una caja de galletas mientras su mamá lo buscaba desesperadamente y le halaba la falda a mi tía Juanita como diciéndole: "Me falta un hijito, ¿dónde está mi hijito?"

Leer todo · 17-05-2002

El inolvidable Tenis

María Ra

Un día un pequeño gatito de menos de dos meses de edad y con apariencia siamesa perdió a su madre, una gata callejera, y se quedó solito, desamparado y con un montón de pulgas.

Leer todo · 15-05-2002

Monín, el primer gato en mi vida

Irais. Monterrey, México

Monín llegó a mi vida cuando yo tenía entre 4-5 años. Era un gato blanco con manchas negras, grande, altivo, de hermosos ojos amarillos, arisco, independiente, dueño de su vida...

Leer todo · 13-05-2002

Lamis el encantador

María Ra

Un día, al salir de trabajar, como tantas otras veces, fui a darles de comer a mis pequeños gatos callejeros. De repente un gato atigrado al que no había visto nunca se rozó contra mis piernas buscando una caricia. Cuando acerqué mi mano, él la cogió con sus dos patitas yempezó a lamerlas. ¡¡Qué encanto de gato!!

Leer todo · 06-05-2002