Inicio » Los gatos de María Ra
Pirri, un amigo estupendo
Aunque no es difícil que un gato me conquiste, este fue un amor a primera vista, no solo por lo bonito (que lo son todos) sino también por su carácter cariñoso y zalamero.
Leer todo · 19-08-2003
Dumbo, el gato mimosete
Era una tarde cualquiera al salir de trabajar. Los cachorros de Mimosa, mi gata callejera más cercana, ya llevaban unos días que salían a comer. Mi hermana y yo nos reíamos un montón pues salían de su escondite a la acera muy queditos, asomaban primero las cabecillas, miraban de un lado a otro y cuando no había "moros en la costa" echaban una carrerilla hacia la comida, cogían un bocado y volando se escabullían de nuevo a su escondite sin soltar el suculento manjar.
Leer todo · 11-09-2002
Sata el ligoncete
El primer recuerdo que tengo de Sata es muy vago. Supongo que era uno de tantos gatos que venía a comer en aquella acera de la casa abandonada en donde me había encariñado de Mimosa (la cual venía esporádicamente) y del fiel Leo, que casi siempre acudía a la cita.
Leer todo · 03-09-2002
El inolvidable Tenis
Un día un pequeño gatito de menos de dos meses de edad y con apariencia siamesa perdió a su madre, una gata callejera, y se quedó solito, desamparado y con un montón de pulgas.
Leer todo · 15-05-2002
Lamis el encantador
Un día, al salir de trabajar, como tantas otras veces, fui a darles de comer a mis pequeños gatos callejeros. De repente un gato atigrado al que no había visto nunca se rozó contra mis piernas buscando una caricia. Cuando acerqué mi mano, él la cogió con sus dos patitas yempezó a lamerlas. ¡¡Qué encanto de gato!!
Leer todo · 06-05-2002
